Con sus vacunas, China quiere mejorar su relación con el mundo

Busca reparar relaciones con países que la ven con recelo y estrechar más los lazos con sus amigos.

Filipinas tendrá acceso rápido a la vacuna china del coronavirus. Latinoamérica y los países del Caribe recibirán mil millones de dólares en préstamos para comprar el medicamento. Una empresa china le regalará a Bangladesh más de 100 mil dosis.

No importa que aún faltan muchos meses para que China produzca una vacuna en serie que sea segura para usarse en la población. El país está usando la expectativa del fármaco como una ofensiva seductora destinada a reparar relaciones dañadas y estrechar más los lazos con sus amigos en regiones que considera vitales para sus intereses.

Por ejemplo, allí está Indonesia, que tiene mucho tiempo de ver con recelo a Beijing. Xi Jinping, el dirigente chino, alabó la cooperación de ambos países para desarrollar una vacuna como «un nuevo hecho positivo» en las relaciones.

En agosto, el Primer Ministro Li Keqiang se reunió con funcionarios de Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam para amortiguar las críticas de que China había contribuido a una sequía devastadora en las naciones del sudeste asiático. También ofreció vacunas chinas.

Los dirigentes chinos han hecho ofrecimientos similares a países de África, Latinoamérica, el Caribe, Medio Oriente y el sur de Asia -regiones donde Beijing ha buscado extender su influencia.

«Prometemos que una vez que se concluya en China el desarrollo y el despliegue de la vacuna contra el Covid-19, los países africanos estarán entre los primeros en beneficiarse», señaló Xi en junio durante una reunión de líderes africanos.

De acuerdo con el Gobierno mexicano, Wang Yi, Ministro de Relaciones Exteriores de China, prometió en julio que China otorgaría a países de Latinoamérica y el Caribe préstamos por mil millones de dólares para comprar vacunas.

A pesar de todo su discurso de ofrecer vacunas como un bien público, China parece resuelta a hacerlo bajo sus propios términos. Se ha mostrado renuente a decir si piensa participar en Covax, un mecanismo respaldado por la Organización Mundial de la Salud destinado a ayudar a los países a distribuir de manera equitativa una vacuna del coronavirus.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha subrayado que el país no pretende tener un monopolio del suministro de vacunas. Los reportes de los medios de comunicación estatales también han rechazado acusaciones de que China está empleando las vacunas como herramienta diplomática.

Pero China ya despierta preocupación en los países que están siendo objeto de su «generosidad», así como en las potencias regionales que ven a Beijing como invadiendo sus esferas de influencia.

En Nepal, donde China quisiera realizar ensayos clínicos en 500 trabajadores, los políticos han planteado dudas sobre la seguridad de las vacunas y la falta de transparencia.

India, recelosa de las intenciones de Beijing en el sur de Asia, ha respondido a las ofertas de vacuna de China para Bangladesh y Nepal con sus propias promesas de suministrar vacunas a sus aliados.

«¿Deberíamos tener desconfianza o estar agradecidos?», preguntó Muhammad Zulfikar Rakhmat, un académico de Universitas Islam Indonesia. «Creo que ambas cosas».

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